Ilusión óptica de 5 minutos

Las risas se escapaban de pensamientos surrealistas y paisajes infantiles, donde los caminos se habían convertido en estridentes vías, imparables, siempre en movimiento.
Recordamos ese bosque inmenso, los reflejos de su agua y la nostalgia se invadió de silencio.
Caminamos, continuamos platicando de los trazos, las texturas, de las visiones infantiles de los símbolos, de los materiales nobles aplicados a los lienzos, los colores, las sombras, los matices, las transparencias y las degradaciones, donde dos o más colores se conocen y fusionan dando vida a uno nuevo, así transcurrió la tarde, no me percate del paso del tiempo e hice lo imposible por alargarlo mientras miraba la telaraña que se tejía elásticamente en lo alto de la puerta.
El gran formato de las ideas, las que se potencian creando infiernitos que se anudan a un rincón del vientre, el vuelco dentro de esa cavidad silenciosa irrigada de recuerdos y formas fantasmales, donde tú has habitado desde antes que existiera mi memoria.
La memoria y sus efectos secundarios, por eso necesito un lápiz, para ir dibujando los instantes y no perderlos, continuar la delgada línea del trazo de las gotas que hace tiempo ya no brotan de mis ojos, las he encerrado en esa guarida silenciosa donde te tengo ahora.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *